La mujer del andén, erguida como templo
mira a un hombre,
luz de ámbar,
lluvia y sed de su aliento.
Vive el amor en el laberinto de su cruz
mientras un manto oscuro los envuelve,
de cuerpo a cuerpo, de paso a paso.
Ellos son los amantes sin nadie
que sufren agónicas noches solitarias
y así cuentan los vacíos que entregan
en abrazos furtivos del recuerdo.
Trenzan imágenes y distancias
en el relicario de la amarga soledad.
Relojes saturados,
destiempos sin luz,
tempestades borradas en el largo amanecer.
Juegos simulados para confrontar
la realidad que los separa
pero siempre hay una habitación prohibida
en la que pueden desembarcar sus cuerpos.
Lady López, 2008.
1 comentarios:
Estimada Lady:
No soy muy bueno en las letras, ni mucho menos en la poesía, sin embargo, tu nostalgía me evoca muchas sensaciones, muchos recuerdos.
Sigue escribiendo y anexando imagenes. Me ha gustado y encantado tu espacio. Felicidades.
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